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EL ESTILO
Lo primero que debes decidir es el estilo que deseas, teniendo en
cuenta el espacio que dispones, las zonas de luz natural, así como
la orientación y acceso de la estancia. Armonizar la distribución
de tomas de agua y corriente con la del mobiliario y
electrodomésticos y elegir unos recubrimientos acordes al tipo de
puerta que definirán tu estilo personal.
PLANO REAL Y PLANO DE REFORMA
Con una visión general de la estructura cocina y con el estilo
definido, habrá que confeccionar una lista de los elementos
actuales de los que se quiera prescindir o modificar (tabiques,
puertas ,tomas de agua...) y comprobar si realmente podemos
hacerlo. Hay que tener en cuenta que en los edificios antiguos hay
una gran cantidad de paredes maestras, que al ser retiradas pueden
causar serios daños en la estructura de la finca, a diferencia de
los edificios nuevos, en los que su estructura queda fijada a
través de columnas, por lo que rara vez encontraremos paredes
maestras.
Antes de nada hay que tener el plano de la vivienda, en el que se
detalle cuales son las paredes maestras y por donde pasan las
conducciones de agua, luz y gas.
En el caso de no poder tener un plano original de la vivienda,
habría que recurrir al presidente de la comunidad, éste tiene el
denominado “libro blanco del edificio”, que le fue entregado por
el constructor del edificio y en el que constan las
características de la finca.
Las canalizaciones acostumbran a sufrir cambios con el paso de los
años en los pisos de segunda mano y se suele dar el caso de no
saber por donde pasan realmente. Actualmente en el mercado hay a
la venta un pequeño radar de fácil uso con el que podemos
localizar las cañerías sin ningún tipo de problema .
Es conveniente la realización de un plano a escala de la cocina.
Habrá que medir todas las paredes y situar puertas y ventanas…...
Se recomienda el uso de papel milimetrado, e incluso reflejar los
muebles a escala y representarlos dentro del plano, definiendo los
distintos espacios. Hay que tener en cuenta la funcionalidad de
cada uno de estos espacios.
¿PERMISOS?...
Para realizar la reforma de una vivienda, generalmente, hay que
solicitar un permiso de obras.
Hay dos tipos de permisos, los de obras mayores (que son los que
afectan a reestructuraciones como las aperturas de puertas y
ventanas que modifiquen la fachada de la vivienda, cambios de
paredes maestras...) y los de obras menores (en estos se incluyen
los pavimentos, alicatados, reformas de baños...).
Para asegurarse del tipo de permiso hay que ir al ayuntamiento de
cada localidad, donde nos informarán sobre los permisos y cómo
solicitarlos.
REFORMAS EN LA COCINA. GUÍA DE
SUPERVIVENCIA
Son varios los consejos y criterios a sugerir cuando se decide
reformar la cocina . No es lo mismo cuando se vive dentro de la
casa mientras se realizan las obras, o cuando las tareas se pueden
desarrollar sin que este toda la familia dentro de la casa durante
la construcción.
Primera sugerencia: vivir en otro lado mientras se realicen los
trabajos. Se consiguen dos cosas.
1. No angustiarse y vivir la tensión de las obras, el
polvillo, los operarios.
2. Dejar libertad a los profesionales a realizar su trabajo
sin molestarse.
En la segunda opción los resultados suelen ser más rápidos y menos
cruentos para la salud mental de quienes la sufren (la familia)
Como superar las tensiones que se producen al tener “paletas” en
casa
Tarea difícil si las hay. Tanto para los que la sufren (la
familia) como para los que involuntariamente las generan (empresa
y operarios).
Recomiendo evitar estas tensiones tomando la distancia posible y
dejando que los trabajos se realicen con la casa sola. Se consigue
imprimir mayor dinamismo a las faenas y sobre todo al no estar en
lo cotidiano, sobre los operarios, ellos rinden mejor el tiempo.
Si se debe vivir el mientras tanto, aconsejo:
1. Armarse de paciencia.
2. No pensar que una demora en los trabajos, significa
desatención (las obras están llenas de eventualidades)
3. No endiosar al arquitecto o empresario que realice los
trabajos para luego denostarlos en el primer problema que se
presente. Todos ellos, normalmente, trabajan para mejorar su
cocina. No tienen interés alguno en demorarse ni en sufrir caras
largas...
CONTACTO CON EL PROFESIONAL QUE DIRIGE LA
OBRA
Desde que se inicia la obra, él será su contacto permanente. Y es
sólo a él a quien conviene dirigirse (nunca a los operarios o
subcontratistas).
Para resguardar el buen trato y no perder el tiempo, sugiero
concertar visitas programadas en obra, donde se comenten el
desarrollo de los trabajos, se opine sobre temas y tiempos
pendientes, se elijan las cosas que faltan, colores, los
adicionales surgidos y todo lo que se crea conveniente,luego
dejarlos trabajar en paz, que para eso Ud. les paga. No se gana
absolutamente nada con un control casi “policial” sobre la obra.
Sólo se genera por ambas partes tensión, tedio y desconfianza. Es
importante por ello que la obra se la realice un Profesional o una
empresa que a Ud. le merezca toda la confianza. Tenga en cuenta
que de su buena decisión dependerá su humor (malo o bueno) de los
próximos meses y el resultado de lo que Ud. tanto soñó: la reforma
de su cocina.
FORMAS DE CONTRATAR LOS TRABAJOS
Las dudas empiezan. Con materiales, o sin materiales?. Puede Ud.
elegir cualquiera de las dos. Sólo debe saber que cuando elige sin
materiales, las obras normalmente no salen más económicas y que
además, se atrasan.
Trate de elegir por ejemplo temas puntuales y específicos:El
alicatado , suelo .., pero mejor permita que la empresa se ocupe
de suministrar todo lo necesario y que no lo llamen al trabajo o a
su casa para decirle el fatídico: -falta 1 metro cuadrado de
cerámica ...( y es esa cerámica que tanto le gustó y que la
fabrican en Módena, Italia y que tarda 2 meses en venir... y Ud.
Se pregunte: qué será todo esto y para que me metí en este
fregado?...). Por ello, nunca mejor dicho: zapatero a sus zapatos.
Ud. a gozar y el Arquitecto y/o la empresa a trabajar para Ud.
verá que así, ganará tiempo y dinero.
LOS ADICIONALES Y SU MISTERIO
En toda obra se producen imprevistos. Estos no dependen de la
buena o mala fe de quien la construye. Normalmente pueden ser
accidentales (pinchadura imprevisible de un tubo de agua, o
electricidad) o generados por el mismo desarrollo de los trabajos
(reparar un desnivel de pared o suelo) o solicitados (en la mayor
parte de los casos) por el mismo Propietario que entusiasmado por
el nuevo aspecto que van tomando las estancias, quiera mejorar un
acabado, agregar un techito, un halógeno mas, etc. Normalmente una
Empresa seria advierte que estos “trabajitos extra”, tendrán un
costo extra que no figura en el presupuesto. El Propietario debe
conocer y aceptar el monto de lo que resultará este trabajo antes
de ser realizado. Para evitar disgustos y malos entendidos, esto
es lo correcto
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