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Todos los días, se
inventan nuevas dietas, que ofrecen bajar varios kilitos en poco
tiempo y mantener una figura esbelta y aunque muchas lo logran, en
poco tiempo pierden su efecto, la persona aumenta más de peso y se
pueden empezar a desarrollar daños severos en la salud.
Aunque el principio fundamental de cada dieta pueda ser distinto,
todas tienen una misma característica, son hipocalóricas, es decir
tienden a reducir el consumo de calorías (energía) suministradas por
los alimentos y el cuerpo al no disponer de la suficiente energía
utilizará las reservas de grasa y proteínas musculares, por lo que
efectivamente harán que se pierda masa muscular y con ello peso y
talla.
En la mayoría de estas “dietas milagrosas” se favorece el consumo de
un tipo de alimentos y se reduce el consumo de otros, que son igual de
importantes para el organismo. Por ejemplo, las dietas hiperproteicas,
reducen el consumo de carnes, las cetogénicas, reducen las grasas y
las vegetarianas reducen los almidones, los vegetales y las frutas y
aún cuando algunas de estas dietas son indicadas por profesionales de
la salud, en la mayoría de los casos son promovidas por revistas,
reportajes, chismes o charlatanes, que obviamente no toman en cuenta
las características, antecedentes y condiciones de salud de cada
persona. Ya que una dieta igual que un medicamento debe ser prescrita
de forma individual para prevenir y evitar efectos secundarios que
pueden llegar a ser muy graves.
Por tanto es importante comprender que por un lado, bajar de peso
rápidamente representa un enorme riesgo debido a que el cuerpo pierde
componentes vitales para realizar todas sus funciones adecuadamente y
por el otro que todos los productos dietéticos contienen sustancias
que pueden tener efectos secundarios o “rebotes”, que a su vez pueden
desencadenar graves enfermedades o reacciones o simplemente no sirven
para nada y su costo es excesivo.
El cuerpo humano solamente adquiere los nutrimentos que necesita para
realizar todas sus funciones de los alimentos que consume, y cada
alimento, contiene más de un nutrimento pero no de todos, por lo que
una dieta variada es fundamental aunque contenga aquellos alimentos
que sabemos pueden ocasionar aumento de peso en caso de exage-rar su
consumo.
Unos nutrimentos, las proteínas, sirven para crecer y producir células
para reponer tejidos dañados o desgastados. Otros del grupo de los
carbohidratos y grasas, sirven para tener energía y permitir que cada
órgano trabaje adecuadamente, otros como las vitaminas, nos ayudan a
prevenir enfermedades y conservar la salud y los minerales forman
parte de los diferentes tejidos del cuerpo y ayudan a que se realicen
un sin fin de actividades metabólicas.
Pero también es importante saber que cada grupo de edad tiene sus
requerimientos fundamentales, durante la infancia y la adolescencia,
que se está en pleno crecimiento y desarrollo físico y mental, se
deben consumir de todo tipo de alimentos, en cantidad y calidad
suficiente, a menos que el médico determine alguna dieta especial por
algún motivo de salud, como puede ser la diabetes juvenil o la
obesidad infantil.
Por este motivo, el cuerpo no puede prescindir de ningún nutrimento y
de ningún alimento, solamente en caso de haber alguna reacción
alérgica o por rechazo, como suele suceder por ejemplo con los lácteos
o en caso de que el médico sugiera no consumir algún alimento, por
ejemplo cuando contiene mucho colesterol y la persona es hipertensa,
se deben buscar los alimentos que reemplazan el nutrimento y añadirlos
a la dieta diaria.
Para poder orientar mejor a las personas sobre el consumo de
alimentos, se dividieron en tres grupos:
- El de los alimentos que proporcionan energía, integrado por
cereales, tubérculos, azúcares y grasas.
- El de los que contienen proteínas, que son las leguminosas y
alimentos de origen animal.
- El de los que aportan vitaminas y minerales, que lo constituye
principalmente el grupo de frutas y verduras.
El problema de la mala alimentación, ya sea por deficiencia o por
exceso radica, en la inadecuada combinación que se hace de los
alimentos, en la cantidad que se consume de cada uno, en el número de
veces que se consumen durante el día y en la omisión de alimentos tan
importantes como los que contienen fibra.
Las dietas ricas en grasas y carbohidratos son las que principalmente
ocasionan sobre peso, la carne roja, las pastas, panes y pasteles, los
dulces y chocolates (además pueden generar diabetes), los refrescos de
cola o la cerveza y si además no hacemos ejercicio, seguro serán
factores que ayudarán a aumentar de peso.
Las dietas, que solamente incorporan uno o pocos alimentos, como las
del agua, la luna, alcachofa, el helado o la sopa de cebolla, bajan de
peso momentáneamente pero no queman grasa. Las personas que las
utilizan pueden terminar en desnutrición y algunas hasta con
osteoporosis o envejecimiento prematuro.
Las dietas disociadas que evitan el consumo de carbohidratos y
proteínas no tienen ningún argumento científico, las que ofrecen
estudiar la sensibilidad hacia los alimentos son mentira |